El análisis histórico y cultural que proponemos en TGP requiere ir mucho más allá de una simple línea de tiempo cronológica. Para poder descifrar las tensiones constantes entre nuestra forma de conocer, las tecnologías que creamos y el comportamiento humano, nos apoyamos en un andamiaje interdisciplinario. Este es el ecosistema de ideas que fundamenta nuestras investigaciones, como el libro "De la Cueva al Cosmos", y se estructura a través de los siguientes ejes:
En TGP, no vemos los artefactos antiguos simplemente como "arte primitivo" o herramientas. La arqueosemiótica nos permite decodificarlos como verdaderos sistemas de signos. ¿Qué significa esto? Que cada incisión en la piedra o alineación megalítica funciona como un mapa cognitivo que guarda la forma de pensar de las culturas ancestrales.
La forma en que producimos sentido no ocurre en el vacío, sino que está anclada en la evolución de nuestro cerebro. A través de la neurognosis, analizamos cómo nuestra biología innata nos lleva a crear ciertos arquetipos. Esto nos ayuda a entender por qué símbolos tan similares aparecen en civilizaciones que jamás tuvieron contacto entre sí.
Imaginemos el tiempo humano como un antiguo pergamino que ha sido borrado y reescrito una y otra vez. Estudiamos la historia leyendo esas capas superpuestas para descubrir cómo las civilizaciones dominantes asimilan o deforman creencias anteriores, buscando rescatar esa memoria originaria que sigue latente bajo los mitos oficiales.
Es común que las sociedades marginen cualquier evidencia que contradiga lo que ya dan por sentado. Mientras la historia clásica suele descartar estos datos incómodos llamándolos "anomalías", para nosotros son piezas clave. Reintegrar esos relatos periféricos y tradiciones no registradas es el único camino para armar el rompecabezas humano completo.
Para sostener este andamiaje, el proyecto cruza metodologías de diversas corrientes de pensamiento:
Crítica cultural: Análisis de las dinámicas de poder y las condiciones materiales de la historia.
Análisis del discurso: Estudio profundo del lenguaje, los signos y las narrativas humanas.
Interpretación simbólica: Lectura de los mitos y las formas que estructuran nuestro conocimiento.
Estudios de la mente: Exploración de la cognición, la experiencia humana y la memoria.
Sistemas complejos: Comprensión de procesos sociales y culturales profundamente entrelazados.